No te justifiques, bonita

No te justifiques, bonita

¿Estamos las mujeres sometidas a más presión que los hombres? ¿Se nos juzga más severamente, se nos exige más que a ellos? Parece que sí, pero creo que a menudo somos nosotras, y entre nosotras, las que nos imponemos una serie de requerimientos y apremios, de obligaciones y constreñimientos que, en realidad, nadie nos reclama. ¿Quién nos ha exigido alguna vez que lleguemos a todo, que no renunciemos nada? Seguro que no fue un hombre el que se inventó el término superwoman. Y no suelen ser ellos los que nos fustigan con el reto de ser profesionales, madres, amigas y parejas perfectas. En general, somos nosotras mismas las que anticipamos el juicio, nuestra defensa y la correspondiente reivindicación, todo del tirón, aunque no nos hayan pedido explicaciones ni cuentas.

El movimiento de las “malas madres”, tan autocrítico y divertido, nos invitó a salir del armario de la maternidad y a dejar de flagelarnos por no ser las mejores en todo; olvidar cumpleaños, perderse funciones de fin de curso o no preparar la merienda, está permitido. Sin embargo, en el propio nombre, en el fondo y en la forma de las “malas madres” late un cierto sentimiento de culpa y un afán de justificación que no termina de liberarnos. No, no somos malas madres.

Ya lo dije aquí una vez, aún más que medidas de conciliación, las mujeres necesitamos un pacto de reconciliación con nosotras mismas. Con nuestras ambiciones, nuestros deseos, nuestros gustos, nuestra forma de ser; con nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Tenemos que dejar de sentirnos malas madres o buenas madres -tan absurdo lo uno como lo otro- y simplemente trabajar, descansar, ser, amar, competir, acertar y errar sin castigarnos. Hacer de una vez por todas lo que nos dé la real gana. Sin dar explicaciones, sin buscar excusas, sin pedir permiso, sin sentir que debemos disculparnos, ni con los demás, ni con nosotras mismas.

Por eso me gusta mucho El manifiesto de las madres inteligentes que propone mi amiga Marta. Las madres inteligentes somos prácticas; queremos ser libres y no sentirnos juzgadas, elegir y no tener que justificarnos. Yo ya me he sumando. Creo que por ahí vamos bien.

Disculpen la simpleza

Disculpen la simpleza

Quererse absurdamente

Quererse absurdamente