Fábula de la pantera y el caballo

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La pantera paseaba de un lado al otro de su jaula. Apareció el caballo y le dijo: - Ven conmigo a correr contra el viento, pantera.

- ¿Pero no ves que no puedo salir de mi jaula?

- ¿Jaula? Yo no veo ninguna jaula.

Tentada por la libertad largamente impensada, la pantera vaciló un instante:

- ¿Un caballo y una pantera? Los cuervos jamás lo permitirían. Y además, ¿adónde iremos, caballo?

- ¿Acaso importa eso?, respondió el caballo riendo sonoramente, pues era un caballo ganador.

El caballo y la pantera echaron a correr ignorándolo todo, los aspavientos afectados de los cuervos e incluso la dirección del viento que, como todo el mundo sabe, es incierto y caprichoso.

Y nadie supo nunca qué pasaría o pasó.

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Como dijo Esopo –y si no, lo digo yo-, el amor es una imprudencia de la libertad y la desmemoria. Sean imprudentes y desmemoriados, salgan de sus jaulas y amen. Amen libre e impetuosamente, al caballo que pasaba milagrosamente por ahí o al que lleva tiempo relinchando a su lado.

En contra, sólo el viento errátil y unos cuervos que, bien mirados, tampoco dan tanto miedo.

 

 

Percepciones, distorsiones y otros planetas

Tras las luces de neón