Buscando a Sam Seaborn desesperadamente

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Escucho en los informativos que Rajoy ha pasado todo el fin de semana preparando su discurso para el Debate sobre el estado de la Nación. Y yo, que soy una romántica de la política, cierro los ojos y me lo imagino encerrado en una habitación con el mismísimo Sam Seaborn, el mítico personaje de El ala oeste de la Casa Blanca, esa serie de culto de la que somos devotos los lobbistas y otras gentes de bien. Me los imagino a los dos arremangados, insomnes, entregados a la tarea de construir un discurso que haga historia. Soñar es gratis, señores y señoras. Y teniendo en cuenta los precedentes del Debate, o me auto-motivo de alguna manera ante este aburrido “clásico” de la política española o me pongo a bostezar aún antes de que empiece. Además, lo reconozco sin pudor, alimento la íntima ilusión de que un día las cosas cambien y los “líderes”, incluso estos “líderes” desprestigiados y anacrónicos de los partidos políticos españoles, nos sorprendan.

La sociedad española necesita desesperadamente que Sam Seaborn le escriba al Presidente el discurso del próximo miércoles, para que nos ayude a todos a recuperar la fe en la democracia, en la política y en nosotros mismos. Me dirán ustedes que la fe no se recupera con retórica, pero yo les digo que sí, que la Política –entendida como el arte de diseñar y construir modelos de convivencia entre los seres humanos- se sustenta en buena medida sobre discursos bien elaborados que ofrezcan a los ciudadanos tres premisas ciertas:

a)    Una imagen definida y comprensible del modelo de sociedad que propone construir quien nos gobierna.

b)   Los valores que inspiran y sobre los que se construye ese modelo de sociedad.

c)    Los mecanismos de vigilancia y rendición de cuentas que garantizarán el control democrático de las decisiones políticas concretas que han de llevar a la consecución de ese ideal.

Si el Presidente del Gobierno se dejase asesorar por el bueno de Sam, se atrevería con un discurso valiente en clave no partidista, no defensivo y muy pedagógico, que plantee a las claras, sin manipulaciones ni ambigüedades del lenguaje, qué tipo de país cree que somos y cuál, según su visión, podemos llegar a ser; así como qué papel podríamos jugar en Europa y en el mundo.

Porque vamos a ver, ¿ustedes tienen claro cuál es el modelo de Estado y de sociedad que nos propone el Presidente del Gobierno? ¿Cuál es su plan y en qué valores e ideales se inspira? Seguro que no. Pero entonces, ¿cómo posicionarse en conciencia, ya sea para apoyarle en su empeño o bien para proponer alternativas más allá de lo concreto, inmediato y contingente de la logística social? Esto es, ¿cómo puede haber un verdadero Debate sobre el estado de la Nación si desconocemos en esencia qué se está debatiendo?

El discurso del Presidente debería arrancar haciendo referencia al artículo primero de la Constitución española, ese que dice que España es un Estado social y democrático de derecho, y desentrañar para todos los españoles el sentido de esa compleja definición por acumulación y el significado profundo de cada uno de sus elementos. Eso sería pedagógico. Además, el Presidente debería apostar por la hondura personal y explicar los principios en los que cree y le guían. ¿Cuáles son? ¿La igualdad, la equidad, la justicia, la libertad? Por último, debería anunciar, sin defenderse ni disculparse, medidas contundentes de control y de regeneración democrática para devolver la credibilidad al sistema institucional, ya que sin eso el camino hacia el futuro es imposible de imaginar.

Tal vez tanta serie de ficción me ha vuelto loca, pero no me parece imposible pergeñar un discurso que la mayoría de la sociedad pueda percibir y reproducir como una propuesta concreta para una apuesta conjunta.

En realidad, el Presidente no necesita ningún asesor. Sólo necesita dos cosas muy difíciles: ser valiente y jugársela, y que todos los demás (partidos políticos, organizaciones sociales y ciudadanos) estemos dispuestos a estar a la altura de su osadía.

Yo estoy dispuesta. Lo juro por Sam Seaborn.

 

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