Moving on

Moving on

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, ligero, siempre ligero.

Cuando era pequeña, mi madre no se andaba con chiquitas. Me dejaba un ratito mis cosas, pero luego ponía sus discos sin piedad ninguna. Con suerte, me tocaba Mocedades. A partir de ahí, la cosa se iba complicando para una niña. Todavía me sorprendo cuando pienso que escuchaba sin pestañear un disco (de vinilo por supuesto) triple creo, con los mejores poemas de León Felipe. Algunos cantados, pero muchos recitados. Así, sin anestesia. Y resulta que me gustaban y me los aprendía de memoria. Y años después, vienen fragmentos a mi mente, como este con el que he empezado el post. Es del poema “Romero sólo”, que os recomiendo vivamente si no lo habéis escuchado nunca.

Un poema que durante los últimos meses ha cobrado un significado especialmente importante para mi, unido tal vez a esa famosa crisis de los 40 por la que juraba que yo no iba a pasar. “Para que nunca recemos como el sacristán los rezos, ni como el cómico viejo digamos los versos”… Llega un momento en el que sientes que estás haciendo exactamente eso, pasar por la rutina repitiendo sin pensar unos hábitos adquiridos con la cabeza en otra parte. Por muy apasionante que sea tu trabajo, por muy comprometido que estés, de repente te paras un día a buscar tu pasión y la ves demasiado lejos. Entonces, sabes que ha llegado el momento de moverse. En primer lugar, por uno mismo, porque estoy convencida de que esta vida es demasiado corta (o demasiado larga, según se mire) como para dedicarnos a pasar por ella sin exprimirle hasta la última gota. Pero también porque, cuanto mejor sea la causa por la que luchas, más exigente debes ser contigo mismo y con tu compromiso.

No me voy a hacer la valiente, no se trata de una decisión libre de miedos. Mover a toda la familia contigo no es cosa menor. Alejarte de muchos seres queridos (y causarles dolor con ello) tampoco. Me dice mi amiga Cris (a la que he pedido prestada la foto que acompaña este post) “Di en tu blog que salir de la zona de confort es muuuuu jodido”. Pues eso, que llevo sin tomar café las últimas tres semanas, intentando recordar todas las técnicas de relajación que me han enseñado a lo largo de la vida… sin mucho éxito, la verdad.

Pero debo decir que, incluso antes de dar el salto, esta aventura me está aportando una vivencia con la que no contaba y que, casi en solitario, hace que todo merezca la pena. Me emociona hasta la lágrima la cantidad de gente, esperada e inesperada, que con motivo de nuestro viaje nos está diciendo y haciendo sentir cosas que te llegan hasta lo más profundo. Los que se alegran de corazón por todo lo bueno que esto supone. Y los que se entristecen, también con toda sinceridad, por la distancia que ello conlleva. Los que ya han reservado su billete y los que nos ofrecen su casa para la vuelta. Con gente como vosotros yo me atrevo a todo.

Os dejo de nuevo con el poema, aunque quiero creer que la despedida no lo es tanto, os iré contando por aquí mis avatares… y si alcanzo la magia, ¡os aviso!

Sensibles a todo viento y bajo todos los cielos, poetas, nunca cantemos la vida de un mismo pueblo ni la flor de un solo huerto. Que sean todos los pueblos y todos los huertos nuestros.

Manual contra sectarios

Manual contra sectarios

Rabiosa actualidad

Rabiosa actualidad