Un poco de oxígeno

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Primeras elecciones vascas en democracia sin ETA, un año sin violencia. Ambas noticias tienen la suficiente importancia para dedicarle unos segundos. Un año sin sobresaltos, sin más familias rotas y nuevas  vidas truncadas. Un año sin esas terribles imágenes en el telediario que te dejaban un poso de tristeza, rabia e incomprensión. Un año en el que muchas personas por fin han podido ir diciendo adiós a los guardaespaldas, expresarse y ganar en libertad. Un año en el que se ha podido avanzar, e ir cada día poco a poco, despidiendo al miedo. Pero ¿por qué está pasando tan desapercibido?

Durante muchos años, demasiados, el terrorismo ha sido la principal preocupación de españoles y españolas. Es imposible contabilizar y medir el sufrimiento generado y las consecuencias que ha tenido.  Son muchas las personas que se han quedado en el camino y las vidas marcadas. Todos estos años mucha gente ha pseudo vivido, sobrevivido, porque vivir condicionado por el miedo eso no es vivir.

Es cierto, es importante no dar por hechas las cosas ni por ni cerradas. Son varios y muy complejos los temas pendientes y aún queda mucho camino por recorrer.  Pero también es importante celebrarlo. Las víctimas y sus familias se merecen que un día así sea recordado,  y las acompañemos y de veras, lo celebremos.

Parece que a lo bueno nos acostumbramos pronto y claramente no deberíamos.  Ayuda a vivir sin perder la perspectiva.

En tiempos de tantos retrocesos en derechos, incertidumbres e insatisfacciones,  es importante no dejar de saborear y celebrar los avances, y éste es uno de los grandes.

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