Saudade eterna

Saudade eterna

Eduardo tenía 10 años cuando una bala terminó con su corta vida el pasado mes de abril. Su madre nos cuenta que todo sucedió en cuestión de segundos. Ella sólo oyó un estallido y un grito “¡Mamá!”

Terezinha Maria de Jesús tiene una tristeza que llena la habitación donde nos reunimos. Hay tristeza en sus ojos, en su cara, todo su cuerpo irradia tristeza. Saudade eterna dice la camiseta que lleva con la foto de su hijo.

Pero también en ella hay fortaleza, hay energía que yo no puedo entender de donde sale. Y esa tristeza con esa fortaleza le han llevado a coger un avión. De la favela de Brasil al Ministerio de Asuntos Exteriores de España, Holanda, Reino Unido. Ha venido a pedir justicia para su hijo y los demás jóvenes negros que queremos vivos.

Eduardo estaba tranquilamente sentado a la puerta de su casa esperando a su hermana y recibió un balazo de la policía. No había ningún tiroteo ni ninguna operación en curso. Pero ser joven, negro y vivir en una favela implica vivir corriendo un especial riesgo de sufrir violaciones de derechos humanos. Encima los estereotipos negativos asociados a los jóvenes negros que viven en favelas ha contribuido a la banalización y a la aceptación de la violencia.

En Río de Janeiro de los 1.275 casos registrados de homicidios cometidos por agentes de servicio entre 2010 y 2013, el 79% eran negros y el 75% tenìan entre 15 y 29 años.

El discurso oficial siempre culpa a las víctimas, las cuales viven en un entorno estigmatizado, de racismo, discriminación y criminalización de la pobreza.

Es urgente que se tomen medidas concretas para poner fin a los homicidos de la policía. Es urgente que dentro y fuera de Brasil el exorbitante índice de homicidios se conozca.

En 2014, el año de los Mundiales de futbol, los homicidios se incrementaron en un 40%. ¿Qué pasará en 2016 año de los Juegos Olímpicos? Existe un enorme riesgo de que las cifras se disparen. Pero por otro lado es una oportunidad única. Una oportunidad para que se movilicen el COI, deportistas, empresas patrocinadoras, aficiones, medios de comunicación, gobiernos, y promuevan que ese espíritu olímpico que nos venden impere, se reduzca la violencia policial y el palmarés sea un legado de paz y seguridad para los jóvenes de este país.

¿Harán algo los diplomáticos españoles, los diplomáticos europeos por Terezinha y por las demás madres? Ella ha puesto su Saudade y su petición de justicia, en todas las mesas que ha podido. Ahora la pelota está en el tejado del gobierno brasileño, del español y de otros gobiernos de la UE.

Por ahora, mientras las cifras de homicidios no paran de crecer, desde España les seguimos mandando armas, municiones, gases lacrimógenos. No sabemos cómo hacen las evaluaciones de riesgos, ni si estos productos llegan o no a las unidades que mataron a Eduardo u a otros.

Al menos hay una buena noticia en este sinsentido tan doloroso: la fiscalía de Río de Janeiro acaba de decidir iniciar actuaciones. Los eduardos de las favelas se merecen justicia y que las terezinhas marias puedan vivir sin miedo y confiando en aquellos que supuestamente están para protegerlas, a ellas y a sus familias.

Mi lucha será incansable” dice Terezinha. Está claro que su lucha y su Saudade, seguirán juntas el camino: ambas serán eternas.

 

 

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