¿Qué España les proteja?

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Lo advertimos, hicimos sonar las alertas, les rogamos que no lo hicieran. Lo hicimos desde países muy distintos incluso altos representantes de las Naciones Unidas les escribieron y se lo pidieron… pero no escucharon Los tomadores de decisiones tomaron sus decisiones y, por desgracia, acertamos. ¿Qué movió a los jueces de la Audiencia Nacional a aprobar una extradición como esa a pesar de los riesgos evidentes que todos éramos capaces de anticipar? Se me escapa y me indigna. ¿Cuál es el mundo que se ve desde los sillones de la Plaza de París en Madrid?

Con el papel de los jueces en una mano, el Gobierno español firmó con la otra la autorización. ¿Qué motivos comerciales, intereses económicos y tradicionales relaciones de amistad entre ambos países primaron más que nuestras advertencias? Tan fundadas, tan reales, tan obvias.

Ali Aarraas corría serio riesgo de ser torturado si era extraditado en Marruecos. Ali Aarraas fue extraditado y fue torturado en Marruecos.

A pesar de toda la campaña de movilización que fuimos capaces de armar, el 19 de diciembre de 2010 fue directo de una cárcel española a un centro secreto de detención cerca de Rabat. Le esperaba un brutal régimen de incomunicación que duró casi dos semanas acompañado de golpes en las plantas de los pies, descargas eléctricas y quemaduras con cigarrillos.

Desde entonces activistas de todo el mundo seguimos movilizándonos por Alí. Él sigue en la cárcel, condenado tras una confesión firmada después de las torturas. Éstas, a pesar de haber sido acreditadas por Naciones Unidas, aún no han sido investigadas. Ahora cinco años después de la primera, ponemos en marcha una nueva campaña, en la que él lamentablemente, vuelve a ser uno de los protagonistas.

A pesar de todos los abandonos, daños sufridos… Ali cuenta con una gran aliada, su hermana Farida. El cariño la ha convertido en una gran activista que recorre ministerios, parlamentos, medios de comunicación y juzgados buscando justicia, respuestas y la libertad para su hermano. Esta semana yo he tenido la suerte de conocerla y acompañarla.

Señores jueces, señores ministros de justicia, parece que no se han enterado y desde aquí les insistimos: la tortura no es ficción, la tortura es una realidad. Les pido que nos reconozcan el beneficio de la duda en el nombre de todas las veces que hemos actuado como augures de un futuro horroroso… tampoco era tan difícil acertar.

Con Alí ya metieron la pata. Aprendan la lección porque hay otros casos esperando que los tomadores de decisiones decidan. Por favor estudien a fondo el caso y no extraditen a personas como el kazajo Alexander Pavlov ¿que España le proteja?

 

 

 

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