"La maleta de Marta"

la-maleta-de-marta.jpg

Sevilla y Salzburgo son ciudades de postal. Ambas son turísticas, acogedoras y también, como el resto de las ciudades del mundo, esconden una realidad oculta, un motivo de vergüenza tras las puertas: la violencia de género. La violencia machista es una problemática global. Es inmune al nivel de desarrollo, a las clases sociales y a los niveles culturales. Seguramente te sorprenda tanto como a mi saber que un país como Austria, en proporción con su población, tiene el doble de muertes de mujeres que España a manos de sus parejas y ex parejas.

Günter Schwaiger, documentalista austriaco nos lo ha contado en “La maleta de Marta”, una película necesaria. Es importante que se denuncie esta realidad que tantas veces se pretende minimizar, estereotipar o incluso justificar. Es importante que se dé voz a las víctimas, a las sobrevivientes y a las personas expertas. Es importante que desde los gobiernos y desde la sociedad, escuchemos, aprendamos y actuemos.

Marta, la protagonista del documental, fue atropellada, degollada y apuñalada por su ex pareja. Sobrevivir a esa agresión no fue el final, ahí empezó todo. Y desde entonces, sigue peleando y sobreviviendo.

Pero, como muy bien nos cuenta la película, esa violencia física, que es ante la que sólo se suelen conceder medidas de protección desde las instituciones, llega después de un nivel de violencia psicológica salvaje. Tras un proceso de anulación de la autoestima sobrecogedor que consigue eliminar lo que nos hace plenamente personas. A Marta antes de intentar asesinarla, no la habían puesto la mano encima.

Marta se desnuda en cuerpo y alma. Nos enseña todas las cicatrices que recorren su cuerpo y también nos deja claro que las cicatrices que mas duelen, son las que no se ven, son las cicatrices del alma.

Marta quiere contar su caso, chillarle al mundo que la vida le ha dado una segunda oportunidad y que la piensa exprimir.

Marta es ahora la mujer que siempre quiso ser. Pero todavía vive con miedo. Eso me solivianta. Su agresor, es libre, mientras ella tiene que vivir escondida y convencida que la volverá a atacar. Ahora la prioridad es protegerla frente a futuras agresiones y garantizar la no repetición.

Pero parece que el sistema no puede ofrecer otra cosa que escondites y madrigueras a las víctimas. No es a Marta a quien hay que controlar, es al que la maltrató e intentó asesinarla.

Marta, María Naredo y otras muchas personas expertas comparten la maleta de la lucha contra esta grave violación de derechos humanos y la búsqueda de justicia. Tienen ideas y recomendaciones. Por favor escuchémoslas y pongámoslas en práctica. La sociedad está llena de martas y no podemos seguir mirando para otro lado.

 

 

PD: Con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, podrás ver este documental en La 2 de TVE el 24/11 a las 24h y después en RTVE.es a la carta.

Los otros, los buenos

Comida en la basura