2013: Sí podemos

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No hay lugar a dudas: el futuro ya no es lo que solía ser. Todo ha cambiado, está cambiando y cambiará. Además de todos los retrocesos que ya hemos visto, otros lamentablemente veremos. Pero ¡por dios! ¡démosle alguna oportunidad al 2013! El pobre sin haber nacido ya viene cargado de todo tipo de etiquetas, cada una por supuesto peor que la anterior.  Y sin embargo tenemos por delante 365  días para construir, 365 días para crecer, innovar y sobre todo para comernos la vida.

No sabemos a qué le tendremos que hacer frente ni cuantas malas noticias habrá que digerir. Quizás nos toque reinventarnos y correr riesgos. Para todo esto se necesita mucha energía. Sé que es difícil pero habrá que intentar pelear contra el miedo y el desaliento para evitar su efecto paralizador.

Un consejo: huyamos de las personas con “horchata en sangre” (una de mis expresiones preferidas), y de los tertulianos y depresivos varios.  Nos queda mucho trabajo por delante, muchas campañas para poner en marcha, mucha sanidad y educación por las que pelear, manifestaciones a las que asistir, ciberacciones a las que sumarnos, incidencia y reincidencia por hacer, denuncias y reivindicaciones múltiples.

Podemos y debemos, ante las dificultades, generar redes, apoyarnos, pedir ayuda y reivindicar juntos y, algo que considero fundamental en un entorno así, demos rienda suelta a la amistad, a la fiesta, al cuerpo y a todo tipo de placeres.

Al árbol de los deseos le pido coraje y creatividad para el 2013. Os dejo con sus ramas y sus ilusiones y no dejéis que el resto defina vuestro ánimo y espíritu, ya sabéis también es cuestión de actitud...

 

 

“Árbol de los deseos” Foto tomada en Vic, diciembre 2012

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