Comida en la basura

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Mi calle está hecha un asco, llena de desperdicios por todos lados. Las bolsas de basura reventadas por los operarios públicos en huelga inundan las aceras. Mis hijos y yo las vamos sorteando camino del colegio. A parte de ser un espectáculo desolador la basura del barrio es una fuente de información sobre la gente que vive en él. Me ha sorprendido mucho descubrir que vivo en un barrio en el que a la gente le sobran los recursos y tiran a la basura una enorme cantidad de alimentos en perfecto estado. Yogures en paquetes sin abrir,barras de  pan enteras, carne asada envuelta en papel transparente , verduras en el envase original del supermercado... todo eso he visto hoy desparramado por el suelo.

Yo hace ya unos años que vivo obsesionada con el tema de la comida que se tira, desde que leí un artículo de Gonzalo Fanjul sobre este tema en el blog de 3500 millones. No es una cuestión de falta de recursos sino de ética. Me resulta casi obsceno tirar comida a la basura cuando miles de personas mueren diariamente de hambre en el mundo. Me dirán ustedes que una cosa no tiene que ver con la otra. Efectivamente, esto es tipo barrio sésamo aquí ---- allí. Pero tengo la certeza de que el equilibrio universal lo rompemos o lo afianzamos a través de nuestros actos individuales que sumados se convierten en actos colectivos para luego transcender.

Así que cuando veo toda esa basura desparramada no pienso en la desastrosa gestión del dinero público del Ayuntamiento de Madrid sino que pienso en El Hambre. Ahora llegan las Navidades y muchas organizaciones saldremos a la calle pidiendo ayuda para luchar contra el hambre en el mundo y no está nada claro que este tema interese más de la cuenta. Siendo extremadamente solidarios los españoles somos muy desconfiados, y la verdad es que algunas razones nos han dado, todo hay que decirlo. Así que corremos el riesgo de que la gente prefiera dar un paquete de arroz a alguna caridad local que mandar un SMS para una organización de cooperación internacional. Se nos olvida que el paquete de arroz es "pan para hoy y hambre para mañana". Se nos olvida que la solidaridad es un concepto universal que no debe entender de fronteras porque todo está interconectado. Y además pensamos que el paquete de arroz llega siempre a su destino, mientras que el dinero se puede quedar por el camino. Este último argumento, que es prueba de un desconocimiento total del sistema de control que existe sobre las organizaciones y las fundaciones, ha sido uno de los varios comodines que han usado miembros de nuestro gobierno para justificar la drástica disminución de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Resulta dramático lo fácil que les ha resultado convencer a la opinión pública de que es innecesario usar el dinero para ayudar a gente fuera. Da igual que se mueran de hambre, siempre que lo hagan fuera de nuestras fronteras.

Paseo por la calle y me indigno con toda esa comida desperdiciada. Leo los recortes presupuestarios y me indigno con toda esa demagogia insolidaria de un gobierno que dedica mi dinero a pagar unas deudas bancarias que yo no he contraído. Luego agarro toda esa rabia y la convierto en fuerza. Envío un SMS contra el hambre, escribo un artículo, tuiteo, comento, escucho, apoyo y no tiro la comida... esa es mi lucha. ¿cuál es la suya?

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