Bien acompañadas

Bien acompañadas

Hace más de un año (¡horror!) les propuse un reto a mis compañeras Reincidentes. Les di una copia de "Vayamos Adelante (Lean In)", el libro escrito por Sheryl Sandberg, la jefa de Operaciones de Facebook, y les pedí que lo leyesen y escribiésemos cada una un post sobre alguno de los capítulos. Aunque todo el libro me pareció fascinante, yo tenía claro ya entonces sobre qué quería escribir. Pero no lo hice. Sólo Yolanda cumplió. Y yo lo hago ahora, tras enterarme de que el marido de Sandberg murió repentinamente hace un par de meses. No, no soy una morbosa, dejadme que me explique. El libro de Sandberg nace de una charla TED -podéis ver el vídeo al final de esta entrada- en la que habla de algunas de las razones por las que hay muchas menos mujeres que hombres en puestos de responsabilidad. Pero no solo eso, sino que ofrece algunas ideas sobre cosas que nosotras mismas, las mujeres, podemos hacer para cambiar esto. En el libro hay muchas y muy buenas reflexiones, basadas en momentos de su vida.

Y Sandberg dedica uno de los capítulos a la importancia de tu pareja, no sólo en tu vida emocional sino en tu vida profesional. Para ella, la decisión más importante de la carrera de cualquier mujer es si quiere tener pareja y quién es esa pareja. Y dice que no conoce a ninguna mujer en un puesto de responsabilidad sin una pareja que le apoye al 100%. Que le apoye con las tareas de casa, con los niños, con flexibilidad en los horarios, con su cariño. Cita un estudio de 2007 en el que el 60% de las profesionales que habían dejado su trabajo citaban a su marido como el factor crítico en esa decisión. Sandberg cita muchos ejemplos de cómo su propio marido fue una pieza imprescindible en su carrera, compartiendo casi de igual a igual las tareas que normalmente nos tocan a las madres.

Sé de lo que habla Sandberg. Yo no estaría donde estoy hoy sin la persona que está cada mañana a mi lado. Y creo que pocas veces reconocemos lo importante que es nuestra pareja en la faceta profesional de nuestra vida. Ha sido mi mujer la que me ha empujado siempre a dar el paso hacia el siguiente trabajo, aunque sabía las consecuencias que ese cambio tendría también para ella. Es ella la que me aguanta trabajando muchas noches, o se ocupa de bañar y acostar a los niños cuando me voy a una charla a esa hora maldita para los padres y madres que son las 7-8 de la tarde. Las dos hemos adaptado nuestros horarios para poder combinar entradas y salidas del cole. Las dos nos pasamos el día cuadrando calendarios para ver cuando podemos viajar por trabajo, ir a un curso o ver a nuestros amigos. Las dos nos repartimos ir al super, poner lavadoras, preparar los disfraces para el cole. Y no, nunca se dividen las cosas al 50%. Hay días en que yo hago el 70, otros días lo hace ella. Y solo así podemos hacer que funcione para las dos. Para los cuatro. Y no, no es solo porque en nuestro caso seamos dos madres: conozco cada vez más parejas hetero en las que los dos se reparten, y muy bien, el trabajo y todo lo demás.

Pero no solo es mi pareja la que lo hace posible. También la empresa donde trabajo. Los viernes no tenemos con quien dejar a nuestra enana, así que me la llevo al trabajo. Hemos puesto en medio de la oficina una cuna-parque que es la envidia de todas las mujeres (y algunos hombres) de los que vienen por allí. Manuela Carmena incluso se sacó una foto con ella, y nos contó como los abogados de Atocha también tenían una habitación para los niños en su oficina. Cuando Lola llora y yo estoy en medio de algo, siempre hay alguno de mis compañeros -hombres que van a ser unos padres fantásticos- dispuestos a cogerla y jugar un rato con ella. Es la misma empresa que ha tenido el valor de dar un paso importantísimo hacia la igualdad y, sin que le obligase ninguna ley, ha decidido dar como mínimo 18 semanas de permiso pagadas a todos, nuevas madres y nuevos padres.

Ese será ser el mundo del futuro. Un mundo en el que habrá más mujeres en los despachos y más hombres a la salida del cole. Queda camino sí, porque como dijo la periodista Gloria Steinem: "Ahora ya sabemos que las mujeres pueden hacer lo que hacen los hombres, pero todavía no sabemos si los hombres pueden hacer lo que hacen las mujeres."

Aquí  dejo también la charla de Sandberg que inspiró su posterior libro. Vale la pena. Y si quieres ver lo que escribió Yolanda sobre este mismo libro, lo tienes aquí. María, eres la siguiente!

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