Bésame mucho

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Ustedes quizá no lo saben, pero Las Reincidentes nos queremos mucho. Y como normalmente solo nos vemos una vez al mes, no he podido resistir la tentación de hacerles a mis compañeras un breve pero amoroso post como regalo de San Valentín. Un corazón. Y otro corazón. Y dos más. Paseaba yo bajo la lluvia por la calle Fuencarral, volviendo de dejar a mi niño en la guardería, y no veía más que corazones en los escaparates. Eran las 9 de la mañana y mi cerebro iba lento. ¿Por qué tantos corazones? - me preguntaba - Vaya horror.

Fueron Twitter y un whisky los que me abrieron los ojos. No, no se equivoquen, no me he dado al whisky, yo soy más de ron (y desde que estoy embarazada ni eso). Lo que pasó fue que de repente empecé a ver tuits con la etiqueta #SanBallantines, y me caí del guindo. Ya estábamos en febrero y los corazoncitos no eran la locura de un escaparatista enamorado, es que se acercaba San Valentín.

No les voy a echar el rollo sobre si esto es un invento del Corte Inglés e Interflora, una oda al consumismo y una noche de cenas forzosas, no. Cada uno que piense y haga lo que quiera. Lo que les quiero decir es que ya que tenemos que vivir con fechas como ésta, por qué no aprovecharlas bien, como ha hecho el fondo para la investigación contra el SIDA holandés AidsFonds.

Aidsfonds propone aprovechar San Valentín para luchar contra la intolerancia…besando. "Desde el país que nos trajo el matrimonio gay y el Orgullo Gay  llega ahora: el beso holandés" dice su vídeo. El sueño de las besuconas como yo: un beso que puedes dar a cualquier persona, en cualquier momento, en cualquier lugar. Un beso por la tolerancia. Un beso contra las leyes antigays y los prejuicios que hacen que solo 1 de cada 10 hombres gays tengan acceso a educación sexual y tratamientos adecuados contra el SIDA.

Hala, sean felices y dediquen el fin de semana a besar a otros y practicar el #dutchkiss. Yo lo haré. ¡Y manden las fotos!

httpv://www.youtube.com/watch?v=8gA4P-wkQJg

 

Curiosidad final: la celebración de original de San Valentín se la inventó la Iglesia Católica para hacer desaparecer la fiesta pagana de las Lupercales, mucho más lujuriosa, que se celebraba el 15 de febrero.

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